Test de accidentes EuroNCAP: ¿realmente valen para algo?

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Analizar cómo es la seguridad de los coches es una de las principales preocupaciones de los fabricantes a la hora de diseñar un nuevo modelo. En el año 1996, bajo la supervisión de varios gobiernos europeos y fabricantes de automóviles, tuvo lugar el inicio de una serie de ensayos destinados a mejorar la seguridad de los vehículos en caso de accidente. Para ello, se ceo un protocolo para  valorar el impacto en los ocupantes en caso de impacto con el objetivo de reducir los daños personales. Poco a poco, y debido a la cada vez mayor importancia que se da a la seguridad vial, las exigencias de estas pruebas fueron creciendo para que la seguridad fuese cada vez mayor y no se quedase estancada.

Las primeras desavenencias entre el organismo encargado de realizar las pruebas y los fabricantes no tardaron en aparecer, ya que algunos fabricantes que obtenían malos resultados no veían con buenos ojos la negativa publicidad que esto les aportaba. El caso más sonado fue el del Rover 100, modelo que la firma británica retiró del mercado debido a la negativa valoración en las pruebas. A partir de febrero de 2009 tuvo lugar una importante modificación al incluirse pruebas adicionales que evaluaban la protección a pasajeros adultos y niños, así como la protección a peatones en caso de atropello. Poco a poco, las marcas fueron admitiendo la necesidad de este tipo de ensayos estandarizados que les ayudase a reducir los daños en caso de accidente. Asimismo, comenzó a verificarse el funcionamiento de diversos elementos de seguridad activa como el control de estabilidad y el limitador de velocidad.

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En la actualidad, la utilidad de este tipo de test no admite duda. En un principio, los fabricantes apenas pensaban en materia de seguridad, con el único objetivo de contener precios y ofrecer una calidad razonable. Hoy, la mentalidad de las marcas dista mucho de este planteamiento y cuesta comprender la seguridad en el automóvil sin este tipo de ensayos realizados por un organismo externo. De hecho, incluso ahora que las marcas “se las saben todas”, la existencia de estas pruebas y los cambios que se realizan cada dos años les obligan a invertir cada vez más en el desarrollo de sistemas de seguridad.

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En lo referente a los sistemas de ayuda a la conducción y prevención de accidentes, se intensifica el análisis y las pruebas se realizan de forma más rigurosa. Por ejemplo, se añaden nuevos escenarios de prueba para evaluar el sistema de frenada de emergencia autónomo ante vehículos y otros usuarios de la carretera. También adquieren mayor peso los sistemas de monitoreo del estado del conductor (sueño, cansancio…), diseñados para detectar la fatiga y distracción, y alertar en caso oportuno.

En definitiva, la intención de EuroNCAP con su habitual actualización de procedimientos es aumentar el nivel de seguridad en los vehículos y acabar con los juicios de valor que tradicionalmente han puesto en duda el trabajo del organismo. Dicha actualización consigue que no exista “relajación” en materia de seguridad y que las cinco estrellas, la máxima valoración, se obtenga sobre criterios y tecnologías actuales.

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