Suspensión adaptativa: ¿Qué ventajas aporta?

Amortiguación adaptativa

En la historia del automóvil la suspensión ha realizado un papel fundamental y ha sido unos de los aspectos más importantes en el desarrollo de cualquier nuevo modelo. Existen numerosos esquemas que presentan ventajas e inconvenientes, y en muchas ocasiones no basta aquello de emplear la mejor opción, sino lo mejor dentro de un equilibrio que no dispare el coste de desarrollo y fabricación. Por ejemplo, una suspensión de tipo multibrazo para el eje trasero y de paralelogramo deformable en el delantero es un esquema perfecto para la mayoría de vehículos, pero las ventajas que aportaría en vehículos del segmento B no compensan el coste que supondría su implantación generalizada. Para mejorar comportamiento y confort con independencia del estado del firme sobre el que circulemos, existen las suspensiones con control electrónico, ya sea únicamente sobre el amortiguador (sin afectar al muelle o barra de torsión) o actuando de forma integral en el caso de suspensiones neumáticas.

El primer caso se puede montar como opción en la mayoría de vehículos del segmento B en adelante, mejorando notablemente el equilibrio entre confort y eficacia por un precio razonable que no hace disparatada su elección. Como norma general dispone de varios modos, uno estándar que suelen ser el mejor y sobre el que más tiempo se ha dedicado en la puesta a punto, y otros encaminados a mejorar la capacidad de bacheo o a limitar los movimientos de la carrocería en zonas de curvas. Es importante no confundir estos amortiguadores adaptativos con una suspensión neumática.

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El segundo caso, lo que conocemos como suspensión neumática, se emplea normalmente en vehículos premium del segmento D en adelante, y presenta como principal inconveniente su alto coste, aunque es cierto que este hándicap se disipa debido al elevado precio de estos vehículos. En este caso el control no sólo se realizada sobre la capacidad para absorber irregularidades, sino que también es capaz de modificar la altura de la carrocería. La actuación de este tipo de suspensión es más precisa que la del muelle convencional, y sus ventajas son más evidentes según aumenta el peso del vehículo, controlando de manera excepcional el balanceo de la carrocería.
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Ahora llega la principal duda, que no es otra que si merece la pena realizar un desembolso extra por montar este tipo de suspensión. Como suele ocurrir en casi cualquier elemento opcional de seguridad, todo depende del tipo de utilización que vayas a realizar, pero lo que es indudable es la mejora que experimenta cualquier vehículo al incorporar algún tipo de suspensión adaptativa. Algo parecido ocurre con los sistemas de iluminación adaptativos, que  son caros, pero nadie puede discutir la gran mejora obtenida.

En definitiva, mientras no haya inconveniente económico en la elección de suspensión adaptativa no cabe duda de que el equilibrio dinámico será muy superior al obtenido con un amortiguador sin control electrónico. Podrás mejorar el comportamiento en curva con unos buenos amortiguadores más firmes, pero el confort se verá claramente perjudicado si no son capaces de absorber bien las pequeñas irregulares del pavimento.
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