Ford Explorer 3.0 EcoBoost PHEV 2020: ya tiene precio en España al gusto europeo

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Tradicionalmente el mercado del automóvil americano se ha caracterizado por la ostentosidad de sus modelos, claramente enfocado al “y yo más” que a la objetividad y necesidades reales del día a día. En el año 1990, Ford presentó la primera generación de su todoterreno Ford Explorer, que no ha gozado de mucha popularidad en Europa debido al marcado carácter norteamericano de sus argumentos técnicos y comerciales.

Treinta años después, tomando como base la sexta entrega de este modelo que no llegó a nuestro país, la firma del óvalo inicia la comercialización (en esta ocasión también en España) de una actualización del Ford Explorer orientado claramente al gusto europeo. De inicio, la suspensión ha sido revisada para ofrecer un tarado enérgico que reduzca al máximo los movimientos verticales y de balanceo de la carrocería. Según Ford, en esta ocasión han primado el comportamiento en curva por encima del confort de marcha , algo a lo que ya nos tiene acostumbrados al adaptar vehículos globales como el EcoSport para nuestro continente.

Ford Explorer

Ford Explorer

En el apartado mecánico,  destaca por la combinación de un bloque de 3 litros alimentado por gasolina y otro motor eléctrico integrado en la caja de cambios. Ambos, con potencias de 363 y 102 CV, respectivamente, homologan en conjunto una cifra de 457 CV que le permite alcanzar los 100 km/h desde parado en sólo 6 s, muy meritorio si tenemos en cuenta los 2.466 kg que anuncia de peso. Sus dimensiones exteriores (más de 5 m de longitud) lo sitúan entre rivales como Q7 y X5, pero es cierto que estas pretensiones se verán muy limitadas teniendo en cuenta las grandes distancias que existen a nivel de distinción y prestigio entre fabricantes generalistas como Ford y los premium. La batería, con una capacidad útil de 10,3 kWh tiene energía suficiente para homologar una cifra de 42 kilómetros en modo eléctrico y poder beneficiarse así de las ventajas de la etiqueta medioambiental ZERO. Entre los modos de conducción disponibles, existe la posibilidad de reservar la electricidad almacenada para circular posteriormente en modo eléctrico. Respecto al cambio, como no puede ser de otra manera en este vehículo, es automático (convertidor de par) con diez relaciones.

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Inicialmente, el Explorer se comercializa en exclusiva con un nivel de equipamiento ST-Line, con una gran carga de equipamiento como doble pantalla, tapicería de cuero, regulación eléctrica de asientos, sistemas de ayuda a la conducción, iluminación adaptativa led, llantas de 20 pulgadas y todo lo que se suele encontrar como opcional entre sus rivales. El espacio interior, distribuido en tres filas de asientos (siete plazas), dispone de gran amplitud gracias a los 3 m de distancia entre ejes. La segunda fila de asientos se distribuye en tres plazas independientes, con el central más estrecho que los laterales y posibilidad de desplazamiento longitudinal de 15 cm para mejorar el acceso y comodidad en la tercera fila.

El precio, a pesar de ser ciertamente alarmante (73.300 euros), se encuentra muy por debajo de sus rivales premium. En principio parece tener argumentos comerciales para gozar de cierta aceptación en Europa, pero la reticencia del público hacía realizar una inversión elevada en marcas generalistas seguramente será un duro lastre difícil de compensar.

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